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ADOPTAR MEDIDAS VALIENTES E IMAGINATIVAS CONTRA LA CRISIS PARA INCREMENTAR LA EFICIENCIA DE LA EMPRESA Y SUS EMPLEADOS

La Comisión Nacional para la Racionalización de los Horarios Españoles lo acaba de dejar claro, como el caldo de un asilo: es necesario un cambio de actitudes. El organismo gubernamental para la lucha contra esas jornadas laborales tan propias de nuestro país, –son totalmente irracionales, desde un punto que cumplen la nefasta ley de las tres ‘ies’ de vista medianamente lógico; inflexibles en lo que se refiere a realizarlas de un tirón; e inhumanas, en tanto en cuanto imposibilitan el desarrollo personal y los vínculos afectivos familiares y sociales–, al contrario de lo que sucede en otros países europeos desarrollados, considera que es preciso adoptar medidas valientes e imaginativas para salir de la crisis. ¿El objetivo? Incrementar la eficiencia tanto de las empresas como de todos y cada uno de sus empleados.

La Comisión Nacional para la Racionalización de los Horarios Españoles apuesta por efectuar un cambio sustancial de la jornada laboral, para que sea más racional, flexible y humana, tal y como sucede en otros países europeos.

España asumirá la Presidencia de la Unión Europea en 2010, lo que constituye un momento ideal para que el país impulse este cambio de horario.

En este sentido, la Comisión Nacional propone un decálogo de actitudes contra la crisis:

1. Ir tarea por tarea. Para mejorar la calidad de nuestro trabajo, es recomendable apuntar todas las tareas pendientes e ir tachándolas según se realicen. No funciona intentar hacer todo al mismo tiempo.

2. Protegerse del correo electrónico y del móvil. Es recomedable cerrar el correo electrónico mientras trabajamos, con el fin de mantener la concentración. Chequear cada cinco minutos el buzón de entrada sólo distrae la atención en lo que estamos haciendo.

3. Organizar mejor la jornada. La puntualidad es clave. Además, en la mayoría de los países europeos y en Estados Unidos la jornada laboral comienza a las ocho y sólo es interrumpida media hora a la hora de comer. En España, los horarios comienzan a las nueve de la mañana, hacemos un descanso para tomar café y dedicamos dos horas al almuerzo. En consecuencia, la carga de trabajo se descompensa, lo que resulta fatal para la productividad y, por lo tanto, para superar la crisis actual.

4. Reunirse con efectividad. Las reuniones deben ser más cortas y tienen que involucrar al menor número de personas posible. Deben celebrarse por la mañana o a primera hora de la tarde; han de ser preparadas con antelación, evitando que se conviertan en discusiones sobre asuntos poco importantes. Es necesario fijar una hora de finalización.

5. Dirigir por objetivos. Hay que valorar a los profesionales por sus resultados, recompensando a los más eficaces y reconduciendo a los que no lo son.

6. Promover el talento. Esta destreza no sólo se busca en el proceso de selección. También se desarrolla dentro de la empresa y, después, hay que mantenerlo. Un profesional descontento no sólo puede saltar a la competencia, sino que reduce la potencialidad de su talento. No olvidemos que el éxito de una empresa depende de su talento, haya o no bonanza económica.

7. Adaptarse a la nueva realidad. Si no queremos trabajar a ciegas, hay que presionar a los directivos para que proporcionen directrices y comuniquen qué esperan de cada profesional.

8. Trabajar en equipo. Es preciso luchar juntos, unir fuerzas para salir adelante.

9. Motivar a los profesionales. Es clave estimular, inspirar y fomentar la creatividad de los empleados. La empresa y el trabajador han de formar un todo. Para elevar su motivación, es necesario potenciar las medidas de conciliación. Las personas rendimos más cuando ganamos tiempo para nuestra vida privada y cuando se nos concede capacidad de decisión y de responsabilidad.

10. Pensar en positivo. Una crisis es siempre una oportunidad para mejorar. Con más de cuatro millones de parados, la racionalización de los horarios españoles puede traer beneficios de motivación para los trabajadores, lo que ofrece la oportunidad de mejorar la competitividad del sistema productivo.