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EL NúMERO DE EMPRESAS CREADAS EN ESPAñA EN LO QUE VA DE AñO AUMENTA UN 4%

En agosto se crearon 6.000 nuevas empresas, lo que representa un 12% más que en el mismo periodo del año anterior y Andalucía se convierte en la comunidad con mayor número de constituciones. Tras ella se sitúan Madrid y Cataluña.

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“LA FRANQUICIA Y LA TEORíA DE LA RELATIVIDAD”, POR JAIME BOSQUED MARTRET, SOCIO-DIRECTOR DE JJ COMUNICACCIóN

“La idea esencial de la Teoría de la Relatividad, de Albert Einstein, es que dos observadores que se mueven uno al lado de otro con una velocidad cercana a la de la luz, a menudo medirán diferentes intervalos de tiempo y espacio para describir las mismas series de eventos. Es decir, la percepción del espacio y el tiempo depende del estado de movimiento del observador”...

No traten de profundizar mucho más, salvo que tengan conocimientos previos de mecánica newtoniana y electromagnetismo, manejen las ecuaciones de Maxwell, etcétera. Quédense sencillamente con el “todo depende de”, pues su aplicación a cualquier faceta de la vida es esencial para comprender los diversos puntos de vista o los estados de ánimo sobre una cuestión en concreto. Vamos, que es como al aldeano aquel al que le preguntaron unos viajeros a dónde llevaba la carretera que salía de la aldea. Éste, ladeando la boina y rascándose las entrecanas les comentó que estaban equivocados: que el camino no iba a, ¡qué venía de!

No me digan que no es genial. Pues algo similar sucede con el sistema de franquicia en España, que va mejor o peor, es una fórmula empresarial más o menos genial, le afecta la actual crisis en mayor o menor medida, abre o cierra más unidades operativas, etcétera… según a quién se le pregunte por una u otra cuestión.

O dicho de otro modo: seguro que si cogemos una grabadora y le preguntamos, uno por uno, a los siete posibles agentes que intervienen en el sistema español (esto es: franquiciadores, franquiciados, consultores de franquicia, patronal, organizadores de ferias monográficas, autoridades de Comercio y entidades financieras) obtendríamos, con muy poquito margen de error, este abanico de posturas:

Entre los franquiciadores, si me lo permiten, sí que haré una subdivisión. Por un lado están los buenos, aproximadamente un tercio de los que circulan por ahí -y no sé si estoy siendo generoso…- ven con preocupación la situación actual: el “venga, que todo vale” no hace mucho por el buen nombre de la franquicia, y eso a la larga perjudica incluso a quien hace sus deberes y se toma en serio esta genial fórmula de colaboración empresarial. Y por otro, precisamente aquellos que están en la franquicia porque han visto que es un método inigualable de recaudar cánones de entrada, a cambio de poco o de nada, y que consideran que cuanta más rotación de franquiciados, mejor para sus arcas. Desahogados

Así, los franquiciados responderán según la subdivisión anterior: los de enseñas de chicha y nabo estarán desesperados por haber apostado por marcas que no tienen un Plan B para afrontar momentos de vacas flacas como los actuales, y sólo tienen un Plan A: no descolgar el teléfono a menos que llamen nuevos candidatos a ser timados. Y los de cadenas serias, que ven que sus centrales están ahí para lo que necesiten, que verán su entrada en la franquicia como una de las grandes decisiones de su vida.

Para los consultores de franquicias, al menos para algunos, es… su modo de hacer dinero, y a espuertas: no diciendo que no a ningún proyecto que pase por sus manos (así luego se ve lo que se ve por ahí…) y haciendo y deshaciendo a su antojo, sin que ni las autoridades, ni la patronal pongan orden.

Y es que a la patronal le importa poco lo que le pase al sector: de otro modo no se entiende que sus dos cabezas visibles hagan continua dejación de funciones, otorgando todo el protagonismo a las consultorías, cuando debería ostentarlo la organización que agrupa a los franquiciadores más serios. Así le pasa luego: que pone en marcha encuentros bianuales cuya participación no llega ni a la cuarta parte de las que organizan alguna de las susodichas consultorías. ¿Se puede hacer mayor ridículo?

En cambio, a las instituciones feriales y a los organizadores de salones monográficos de franquicia sí que les preocupa la coyuntura por la que atraviesa la franquicia en España, pues cuanto mayor sea el número de enseñas, más expositores acuden al siguiente de los tropecientos saraos que se organizan en este país y más metros cuadrados de moqueta alquilan. ¿Que si no se debería de dejar exponer a cualquier desalmado con ínfulas de empresario? Ah, para eso está la patronal (esa que ya he apuntado que no se ocupaba…) y la propio sentido común del visitante. Hace falta rostro. Y mucho.

Pero si alguien se ha caracterizado durante estos años por mirar hacia otro lado, esas son las autoridades del ministerio de Comercio. Las actuales y las anteriores. Y las que vengan, que harán los mismo: decir que se van a ocupar, y luego dejar que cualquiera pueda ir por ahí estafando al franquiciar un concepto de negocio birrioso, cobrando un canon de entrada por un saber hacer inexistente, etcétera. Luego están las comunidades autónomas cuyas competencias en materia de comercio están transferidas (la mayoría, por no decir todas), cuya dejadez ejemplifica a la perfección la que están en el centro de la Península y está presidida por una mujer: pasa de registrar nada, cierra el registro que otrora abriese y las reclamaciones al maestro armero…

Por último, a los bancos y cajas de ahorros están para prestar cuando les sobra liquidez, el interés está alto y no existe riesgo alguno de impago. Así que, ahora que no tienen ni un céntimo (para eso se lo han dejado todo en comprar “hipotecas basura” a desconocidas entidades yankees) no le prestan ni al que se apellide Botín… Les importa poco o nada cómo vaya el sector y no, no están dispuestos a variar un ápice su estrategia cara ayudar a los emprendedores españoles a crear riqueza. Ellos están para lo que están: ganar dinero y repartir dividendos, aunque una parte provenga de lo que pone el Gobierno (todos) para rescatarlos.

Si es que no hace falta ser Premio Nóbel, ni pastor de cabras y ovejas. Ya lo dice el final de un sabio refrán castellano: “…todo es según el color del cristal con que se mire”.